febrero 10, 2009

Un empujoncito

Es una noche inquietante. Corre un viento tibio y las hojas de los árboles se mueven como si se fuera a desatar una lluvia allá afuera. ¿Aca adentro? mmm, relativa calma, una especie de "stand-by", un periodo intermedio de decisiones y espera. Creo que por primera vez en la vida tengo la oportunidad de tomar el toro por las astas, de dejar de culpar a alguien por mi alegría o tristeza, y eso da miedo.

Si, da miedo darse cuenta de que los demás no son responsables de nuestras inseguridades, de nuestro ego gigante, de los diversos caminos que uno toma para llegar a algún lugar.

Creo que por fin estoy abriendo los ojos, pero la luz me encandila y camino a tientas, con temor a caerme y aterrizar en el pavimento áspero, sin nadie que evite mi caida.

Quería madurar para poder decidir acerca de mi vida, y dejar de depender emocionalmente de alguien, y ahora que tengo la oportunidad de poner en práctica mis alitas y volar... me detengo con temor.

Tengo fe en que las cosas mejorarán, sólo necesito un empujoncito para atreverme. Se que si me atrevo las cosas pueden dar un giro insospechado, y a eso le temo. Le temo a encontrarme sola... pero se que ese giro puede llevarme a evolucionar a un nivel que no preveo.

Sólo necesito un aliento, un empujoncito. En busca de eso estoy.