agosto 25, 2008

Amarga

Que fácil es comenzar mal un día. A veces me pregunto si mi mamá tomará conciencia de la vida que lleva y de cómo es ella... o simplemente vivirá por vivir, porque despierta todos los días y hay una rutina que llevar. Quien sabe.

Lo cierto es que es muy fácil arruinar la mañana de alguien. Pero más difícil aún es sobreponerse a esto y tratar de hacer, de un mal día, un buen día.

Pero, ¿por qué hacerse mala sangre? ¿no sería más fácil tratar de vivir con una actitud positiva, tratando de hacer que los problemas no nos tapen? Parece que sólo yo pienso así en esta familia. Los demás hacen como que viven, hacen como que son felices, fingen no necesitar nada... cuando la pobreza de espíritu es abismante. Si, da pena reconocerlo, pero a mi alrededor sólo veo pobreza de espíritu, y un eterno afan de que otros adornen con flores el alma de ellos, en vez de cultivar el propio jardín del alma.

Creo que me detengo demasiado a pensar estas cosas. Tal vez sea malo, pero es precisamente esta característica mía la que me diferencia de ellos: yo soy conciente. Y si, soy amarga, pero también se ser dulce, ácida y salada, y tal vez esté en mis manos una tarea más difícil de lo que pensé. Quien sabe.