Puede sonar enrollado, demasiado calculador e incluso obsesivo, pero creo que todo tiene su lugar en ese mundo. Todo debiera estar ordenado y regido por una ley. Por eso, cuando ese orden se rompe, viene el caos. Creo que es coherente lo que digo.
Ahora, el problema es cuando, en medio del caos, las cosas se desordenan y pierden su lugar. ¿cómo volver a ordenarlas? Gran dilema, porque lo más sencillo sería hacer caso omiso de esta situación y seguir con la vida. Pero no, porque esto equivale a echarle tierra a las cosas. No se soluciona el problema, sólo se lo esconde aparentemente, porque el desorden cunde rapidamente generando el caos.
Pero asi como las cosas tienen su lugar en el espacio y el tiempo, las personas también lo tienen. Lo merecen. Es una forma de hacerles sentir que son importantes, y que si no estuvieran ahi harían inmensamente infeliz a alguien con su ausencia.
¿En qué momento olvidamos decirle a las personas lo mucho que nos importan? ¿En qué momento dejamos de hacerles sentir que nos importan? ¿Cúando les quitamos su lugar?
Si es cierto que somos piezas de ajedrez manejadas por una mano superior, quiere decir que nuestro lugar en el mundo le importa e influye a alguien, quiere decir que somos importantes.
Creo que es importante reafirmar la confianza de quienes nos rodean diciéndoles lo importante que son para nosotros, pero también es importante que nosotros mismos nos demos cuenta de que jugamos un papel principal en nuestras propias vidas; y que si alguien que esta a nuestro lado no es capaz de notarlo, es porque simplemente no merece estar donde está.
septiembre 07, 2008
El lugar de las cosas
Publicado por Dana en 5:02 1 comentarios
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