noviembre 15, 2008

¿Cómo tan penca?

Creo que todo tiene un límite. Uno tiene paciencia, pero no tanta.

Hoy fue mi último día de práctica. ¿Si tengo pena? Tengo el corazón hecho pedazos. Aunque esos niños no me conozcan tanto, ni yo a ellos, me encariñé mucho.
Hasta ahi todo bien, los niños tienen esa capacidad de decir lo que sienten sin importar el momento. El problema no fueron ellos, fue la profesora.

¡Pero qué digo! ¿profesora? Si ese personaje no sabe lo que es educar, no tiene conciencia del peso sobre sus hombros, no sabe que educar y aprender es más que copiar cosas de la pizarra. No conoce ni entiende a los niños de su clase, sólo piensa en sí misma, y en que no le quiten el "preciado tiempo de sus clases" ¡por favor! ¿eso es una clase? Hasta yo podría hacer una clase mejor sin haberme titulado aun.

Tengo rabia. Veo que la educación no avanza porque estas mierdas de profesores, que entraron a pedagogía porque no les quedó otra, arruinan cualquier pequeño esfuerzo. Es como nadar contra la corriente.

Quisiera que la educación de este país fuera mejor. Quisiera que la educación municipal sea de calidad, y no que los profes que vayan a parar a colegios municipales sean los que "botó la ola"

Tengo tanta rabia, que lloraría a gritos! Y en medio de mi rabia surge el recuerdo de todo lo que esos niños me brindaron en tan poco tiempo. ¿qué haré yo para, de alguna forma, devolverles la mano? Esa es la pregunta ahora